Praga en 3 días

Praga es una de las ciudades más bonitas del mundo, por eso no podía faltar en nuestro itinerario. Llegamos desde Bratislava en autobús por la noche, por lo que lo primero que hicimos al pisar suelo checoslovaco fue dirigirnos al hotel que reservamos en Booking.

A la mañana siguiente comenzó nuestra aventura. Nuestro hotel estaba ubicado cerca de la estación de metro Invalidovna y desde allí el trayecto hasta el  centro histórico (Stare Mesto) era muy rápido, aunque también podíamos tomar el tranvía o autobuses.

Comenzamos a caminar por el centro histórico de Praga hasta toparnos con la juguetería Hamley’s, en la calle Na Prikope 14, una de las jugueterías más grandes e impresionantes que hayamos visitado nunca.

Y nada mejor para conocer una ciudad que un Free Tour, por eso a las 12:00 ya estábamos en el punto de encuentro (calle Celetná 5, junto a la tienda Swarovski) para comenzar.

No hay que caminar mucho para hallar el que seguramente es el lugar más visitado por los turistas en Praga, la plaza de la Ciudad Vieja y su increíble Reloj Astronómico.

Aunque la torre del antiguo Ayuntamiento estaba en obras y no era posible subir, sí que pudimos ver el espectáculo del reloj, ¡¡sin desperdicio!!

Seguimos caminando para adentrarnos en el Barrio Judío, en el que destacan sus 6 sinagogas y sobretodo el Antiguo Cementerio Judío.

Sin darnos cuenta llegamos a uno de los rincones más bonitos de la ciudad, justo antes de la Sinagoga Española. Es una pequeña plaza con una estatua my curiosa y moderna en memoria de Frank Kafka.

La escultura, hecha en bronce por el checo Jaroslav Rona en diciembre de 2003, mide 3,75 metros de alto y pesa 800 kilos. 

Para refrescarnos antes de continuar con nuestro trayecto, hicimos una parada técnica en Kynšperský Pivovar, un bar muy típico de Praga con buena cerveza y raciones para picotear.

Seguimos callejeando y conociendo pequeños rincones de la ciudad. También aprovechamos para descansar y ver pasar el tranvía, medio de transporte con más de un siglo de historia en la ciudad. Como dato curioso, el primer tranvía entró en funcionamiento en 1875 y funcionaba tirado por caballos.

Día 2: Free tour Castillo de Praga

El segundo día en Praga fue muy intenso, ya que queríamos aprovechar al máximo cada minuto para recorrer la ciudad y conocerla a fondo. El día anterior habíamos quedado muy satisfechos con el free tour, por eso decidimos contratar el Tour del Castillo, ¡todo un acierto!

Nuestro guía nos llevó desde la Ciudad Vieja al Castillo de Praga haciendo breves paradas para contar historias, leyendas, describir edificios, etc.

Una vez en el castillo, visitamos los patios interiores, presenciamos un cambio de guardia en primera fila (muy bonito!), conocimos la Catedral de San Vito (hermosa por dentro y por fuera) y el Callejón del Oro con sus casitas miniaturas.

Sobre la Campana de la Catedral de San Vito hay una leyenda muy interesante que asegura que cuando se rompe el corazón de la campana Segismundo, los desastres llegan al país. A lo largo de la historia sólo ha ocurrido en cinco ocasiones (1670, 1734, 1797, 1819 y 2002), la última de ellas fueron las terribles inundaciones en agosto de aquel año.

Al salir de la Calle del Oro y del Castillo paramos para descansar en uno de los miradores más bonitos de Praga, con unas vistas increíbles de toda la ciudad.

Una vez finalizado el Tour del Castillo bajamos el barrio de Malá Strana, conocimos el famoso Muro de John Lennon y caminamos hasta llegar al Puente de Carlos.

En el camino pasamos por la calle más estrecha de la ciudad, ¡con semáforo incluido! Se encuentra en la calle U Luzickeho Seminare, 24. Como es tan angosta y no caben dos personas a la vez, el paso cuenta con este curioso semáforo dotado de un pulsador en los dos extremos, con sus luces en color verde y rojo.

Dicen que fue colocado allí como “trampa” para los turistas, ya que al atravesar el estrecho callejón en dirección al río Moldava, se llega al restaurante Certovka.

Todavía nos quedaban ganas de seguir pateando Praga, así que nos pusimos en marcha hasta llegar a otra espectacular estatua de Frank Kafka ubicada en la en la Avenida Nacional (Narodni trida) e inaugurada apenas en 2014.

La escultura – le da un toque muy moderno a la ciudad y se ha convertido en un sitio más de interés para los turistas – es nada menos que la cabeza del escritor checo, obra de David Černý.

En total son 11 metros de altura y 39 toneladas. Pero lo que llama la atención no es el tamaño (que también) sino el movimiento constante de los bloques metálicos. ¡Impresionante!

También visitamos la Casa Danzante, un edificio muy curioso ubicado antes de cruzar el Puente Jiráskuv, a orillas del río Moldava.

* Actualmente, la Casa Danzante alberga varias oficinas, tiendas y un restaurante desde el que se disfruta de una buena vista panorámica de Praga.

Día 3: Kutná Hora

Desde que llegamos a Praga teníamos claro que queríamos hacer una excursión hacia algún pueblo cercano. Finalmente optamos por Kutná Hora, un pueblo ubicado a 80 kilómetros en tren de la capital checa.

¿Por qué escogimos Kutná Hora? No hace falta cuestionárselo demasiado. El centro de la ciudad es Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1995 y es conocida como “la caja del tesoro” de la República Checa, pues por algo será, ¿no?

Salimos desde la Estación Central de Praga (Praha hlavní nádraží). Los trenes salen cada hora, el trayecto dura aproximadamente 50 minutos y las vistas son muy bonitas. Los tenes que hacen este trayecto son muy antiguos, por lo que los pasajeros van en cabinas “privadas” con capacidad para 4-6 personas.

Llegamos a la estación de tren de Kutna Horá y tuvimos que cambiar de andén y tren, que es más pequeño y tiene solo dos paradas: Kutná-Hora Sedlec y Kutna-Hora Mesto.

Nos bajamos en la segunda parada y decidimos ir andando hasta el centro del pueblo, aunque también salen autobuses. En Kutná Hora todos los sitios de interés están relativamente cerca, por lo que podéis ir andando a cualquier lugar, recorriendo las calles empedradas y muy bonitas.

Antes de hacer nada debíamos tomar algo, pues tanta caminata nos había dejado sedientos. Entramos a al restaurante “Staročeská restaurace V Ruthardce” ubicado en Dačického nám (muy cerca de la Catedral de Santa Bárbara) y realmente fue todo un acierto, tanto que decidimos volver para comer después de visitar el pueblo.

Teníamos poco tiempo, así que decidimos no ir al Osario de Sedlec y a su vez visitar las Minas de Plata (¡una experiencia muy interesante!). Desde el Museo de la Plata se puede contratar un tour que recorre las minas. La duración total es de unos 45 minutos y la explicación es en inglés, aunque también puedes utilizar material de lectura en castellano. 

Lo más bonito es que antes de comenzar el tour nos vestimos como unos auténticos mineros, con bata, casco y linterna. Antes de comenzar advierten a personas embarazadas, que puedan sufrir de claustrofobia o hipertensas que el recorrido puede ser un poco agobiante, ya que hay paredes muy estrechas, húmedas y algunos tramos son totalmente oscuros.

Al salir de las minas, nos dirigimos a la catedral de Santa Bárbara (Chrám sv. Barbory), patrona de los mineros. Aunque en realidad se trata de una iglesia y no una catedral, este edificio es impresionante (muy parecida a la Catedral de San Vito, en Praga).

Al lado de la iglesia está el Colegio de los Jesuitas, un edificio enorme de color blanco. Próximo a la iglesia y al Colegio de los Jesuitas hay un bonito paseo desde donde se pueden apreciar unas vistas muy bonitas a la montaña. El mismo está “adornado” con 13 figuras de piedra.

Volvimos al restaurante “Staročeská restaurace V Ruthardce” pero esta vez para comer. Esta quizás fue una de las mejores decisiones de todo el viaje:  Las cervezas estaban deliciosas y los platos ni se diga. Porciones muy generosas, atención de 10, precios baratísimos y el lugar en sí es precioso. El comedor es súper acogedor y hay dos ambientes: dentro (perfecto en invierno) y fuera en un jardín (¡perfecto en verano!).

Después de comer, recorrimos por última vez las bonitas calles de Kutná Hora y nos dirigimos a la estación de tren para volver a Praga.

Día 4: Praga

Debo confesar que el cuarto día en Praga ya estábamos cansados de caminar y caminar (¡y todavía nos quedaba por delante Varsovia y Bruselas!), así que tomamos la decisión de salir a recorrer la ciudad sin un itinerario fijo y disfrutar de las vistas, la comida y la cerveza.

Esta vez nos adentramos más en el centro, hasta llegar al museo de Apple, el cual muestra la colección privada más grande de productos de la marca de la manzana, incluso hay ordenadores y dispositivos que datan de 1976… interesante ¿no?

Nos tomamos algunas fotos y seguimos nuestro recorrido por el barrio de Mala Strana hasta llegar al Monumento a las Víctimas del Comunismo, que podemos encontrar en la calle Calle Vitezna, justo de camino hacia la subida a la Colina de Petrín.

Esta obra –realizada por Olbram Zoubek- está compuesta por siete esculturas, situadas a alturas diferentes y que simbolizan el proceso de destrucción del ser humano. Es realmente impactante y genera mucho respeto.

Seguimos caminando hasta llegar a la entrada del funicular de Petrín, el cual funciona desde el año 1891 y tiene recorridos cada 10 minutos. Las colas para subir pueden ser largas pero en realidad es bastante rápido. El precio para es de 32 CZK y el recorrido total dura unos 4 minutos.

Quizás lo más curioso al llegar a la colina es la réplica de la Torre Eiffel de París, pero con 63 metros de altura. Desde donde se pueden apreciar unas vistas magníficas de Praga, eso sí, después de subir 299 escalones y pagar 150 CZK.

En Petrín también se pueden visitar el Observatorio Frederick y la iglesia de Sv. Vavrinec (San Lorenzo).

Para la bajada decidimos hacerlo andando, por un camino muy verde, bonito y con unas vistas maravillosas de la ciudad.

Todavía nos quedaba algo de tiempo antes de tomar el tren rumbo a Varsovia, así que aprovechamos de volver a los lugares más emblemáticos y curiosos, como por ejemplo la enigmática estatua de Kůň, nada menos que un caballo alrevés colgado desde el techo de una galería. En concreto, la obra – del artista checo David Cerny- está ubicada dentro de la galería Lucerna (Vodičkova 36), junto a una sala de cine.

La misma representa a San Wenceslao, el patrón checo, en la misma posición que su estatua original, pero su caballo se encuentra boca abajo, atado por las piernas, muerto y con la lengua fuera.

Nuestra última parada la hicimos en el supermercado de la Estación de Trenes, para comprar algo de comida para llevar en el tren nocturno que nos llevaría a Varsovia.

¿Has estado en Praga? ¡Cuéntame tu experiencia!